lunes, 23 de abril de 2012

"El tiempo trae resignación"

Si eso es crecer puedo darte mi vida a cambio de congelarme en esta edad.

Durante una cena de rutina entre "pasame el pan" y "subi el volúmen" no tuve mejor idea que comentar sobre un ensayo que debía entregar sobre la pena de muerte.
Deje pasar sutilmente, como quien no quiere la cosa, un suave insulto a mi profesora. Tal vez hoy no lo haría, no se si me refiriría nuevamente de "idiota" a ella, tal vez hoy soy aún más suave.
En ese momento la palabra "idiota" surgió de mi boca dejando a mis padres, ya acostumbrados a mis enojos tipicos de adolescentes, con cara de resignación.
Fue la palabra que me vino. Me daba bronca su pensamiento, y a mis 16 años entre enojos y "cancherismos" esa palabra era la indicada. Sólo quería explicar mi punto: mi profesora era una resignada de la vida.

Después de relatar una serie de argumetos en contra de la pena de muerte, diciendole en la cara a mi profesora, de nuevo sutilmente, que era asesina ella me respondió.
- ¿Sabes que pasa Cecilia? Que vos estas en esa edad... todos a tu edad pensamos como vos, después te das cuenta que tenes que cambiar, que el mundo no va a ser nunca rosa.

IDIOTA. Eso era lo único que quería decirle. Gritarle en la cara que no intente adivinar mi futuro, que no diga que el mió va a seguir su camino de resignación. ILUSA quería gritarme ella, o tal vez pendeja, no lo sé.


Una vez que mi relato termino, y mi profesora desapareció de mi cabeza pude ver a mis padres mirandome como quien se averguenza de lo que piensa.
"No esta equivocada" "Te vas a ir dando cuenta" Se pisaron para hablar como lo harían tantas veces más en un futuro.
No me acuerdo como siguió la discusión, solo sé que me enoje, que discutí hasta el punto que mi voz se quebro, y entre lágrimas no pude seguir.
- Hey ¿Que te pasa? ¿Paso algo más?
No, no paso algo más. Solo que en el fondo de mi corazón tengo muchísimo miedo de crecer. De crecer y como todos, por cansancio resignarme, acostumbrarme, y ser eso que hoy detesto.


viernes, 6 de abril de 2012

Cerca del pan





Nunca entiendo eso de: “¿esto es el mundo que les queres dejar a tus hijos?”
      No, tampoco era el mundo con el que me quería encontrar, va en realidad no conocía el mundo, entonces me conforme con este. Va, me conformaba.
      Recuerdo que mi mayor problema era el turno para saltar la soga, que me confesaba seguido, que me hacia la boluda y no ponía la mesa, que rezaba y pedía… pedía para que las cosas cambien.
      Siempre sentada en la misma silla, porque eso hacemos las familias, nos volvemos rutinarios hasta para la puta silla. Siempre en el mismo lugar, hasta que viene algún abuelo o algo así que cambia la dinámica familiar, pero si no, siempre en el mismo lugar.
      No sé cómo surgieron los lugares. ¿Fueron por orden de llegada? ¿A todos nos encanta realmente nuestro lugar? ¿O somos conformistas hasta en eso y para no amargarnos fingimos que lo elegimos?
      Que se yo. Pero ahí, en la misma silla, en el mismo lugar, con los cubiertos invertidos veía al mundo. Menem, De la Rua, Puerta, Rodriguez Saa, quilombo, muertos, hambre, asentamientos, muertos, torres gemelas, irak, afganistan, petróleo, muertos…
Todo eso y más, y yo en la misma posición, quieta, con mis cubiertos invertidos, mi lugar designado vaya a saber por quien y unas dudas que me daban nauseas.
“¿Quién mierda eligió mi lugar?” eso era lo único que quería gritar. ¿Quién eligió que yo hoy tenga este lugar en la mesa? No sé, me cambie de lugar para ver mejor, empecé a llegar antes a la cocina, a ver qué estaba pasando, quizás así, solo así las cosas puedan cambiar.
Desde la cocina se ve todo distinto. No sé si las cosas cambiaron. Sólo sé que ahora si me quejo solo lo hago de mi, que ahora,como siempre soy tan culpable del lugar que tengo en la mesa. De estar cerca del pan, y del queso rayado, de tener la posibilidad de servirme hasta las últimas gotas de jugo y pasarselo a mi hermano y decirle con esa sonrisa de que todo me vino de arriba "te toca, llenalo".

Diez más ocho.





-         Cecilia….  Tenes olor a alcohol.  ¿Estuviste tomando?

-         Ay, ma… no

-         Lo siento, lo puedo oler ¿sabes? … ¿Qué tomaste? ¿Estás borracha? ¡Mírame!

-         Ma, por favor…

-         Ah no listo, no enfocas, ¿estás borracha?

-         Mamá: tengo 18 años, puedo hacer lo que quiera.  Si quiero tomar tomo; si no, no, me puedo emborrachar, puedo vomitar, es mi vida, ya esta, asumilo, soy grande, no me podes castigar, no estoy más en tercer año que me escapaba, te decía que me iba a dormir a lo de una amiga, y tomábamos hasta darnos vuelta porque nos parecía re divertido, y más que nada porque si no tomabas eras considerada boluda.

-         Es verdad, tenes 18 años, ahora podes hacer lo que quieras. Estás castigada por el recuerdo adulta.


miércoles, 4 de abril de 2012

5 años





Hoy tendrías 45 años, tal vez seguirías con Sandra. Hoy tal vez nadie te conocería, capaz hoy hubieras ido a trabajar contento, hubieras tomado unos mates o tal vez un café.
Capaz llegabas a tu casa y te esperaban tus hijas que ya tienen 14 y 19 años. ¿Hubieras vuelto a ser elegido "Rey del Colegio" por tus alumnos? ¿Delegado sindical como eligieron tus compañeros?
No lo se, tal vez si, tal vez no. Hoy no se sabe que hubiera pasado en tu futuro. Hace 5 años, una bala cobarde disparada por un tal Poblete, bajo ordenes aún más cobardes de un gobernador cobarde te quitaron todo.
Tal vez estás tomando unos mates con Pocho, el angel de la bici. Tal vez charlan de lo que cada uno cree, ambos eran militantes y él, lamentablemente, compartió el mismo destino. Una bala de la Policia Provincial le quito todo.


Fuentealba, maestro de vida.



martes, 3 de abril de 2012

30 años de Perdón.

Perdónalos, eso no es honrar.

      Dudo que sepan lo que es el frío de la misma manera que vos. Supongo que no saben lo que es tener ganas de volver, de dejar de arriesgar la vida, de pensar en una sonrisa que te espera al otro lado del agua. Usan tu nombre para hacer destrozos y no saben que esa violencia insensata fue la que te arranco de tus papás. Si, de tus papas si eras un nene.
      Un nene, un poco más grande que yo, un pibe. Un pibe que tenía esperanzas de ganar, de volver a casa, de abrazar a su familia. Una familia que se quedo con ganas de un último abrazo, de un último beso. ¿Dónde quedaron los abrazos ayer? ¿No entendiste nada de la hermandad?
      Tal vez los muchachos de la foto, que hasta son más grandes que vos, no saben que la policía a la que se enfrentaron ayer eran argentinos. ¿Sabrán que esas piedras, esas molotov, esos palos, solo fueron a parar a un destinatario hermano?
      Perdónalos donde quiera que estés, perdónalos si hoy estas acá y los ves. Yo se que un veterano de verdad jamás hubiera hecho eso. Ayer fui un día de dolor, no un día de destrozos. Un día de reconocimiento, no de caras tapadas.
Perdón, pasaron 30 años y todavía no sabemos como honrarte.

domingo, 1 de abril de 2012

Uno nueve ocho dos







No sé quien fue el culpable o quienes fueron. No sé si fue una bota, una “dama” o una mina. Tal vez fue una plaza que grito “por Argentina” o tal vez los medios que te daban victorioso.

No sé cómo amaneciste ese día, no sé si festejaste el discurso, capaz te pareció prepotente, o capaz tenías sueño. ¿Lo escuchaste? ¿Qué pensaste?

649 no pueden responder más, 649 no volvieron. ¿A dónde te mandaron? ¿Y esos 255? ¿Se festejan? ¿Se lloran? Seguramente tenían miedo. ¿Se vieron parecidos? ¿Se vieron distintos? Hoy son una cruz o una estrella en la tierra, tan iguales, tan cercanos. Los acerco su final, uno injusto.

¿En que habrán pensado ese último día? ¿Compartirían pensamiento? ¿El frío? ¿Las ganas de volver? ¿El miedo?

Hoy hace 30 años que no están, quedaron perpetuados en una juventud, en un anonimato, en un número. Hoy son derrota o victoria, hoy son un número injusto entre “ganadores y perdedores”. Merecen más, merecen lo simple, la vida.

Para mí son 904, seguramente no sea la única que lo vea así. Para mí son más, ojala hubiera quedado en un número fijo, y no, como en toda guerra hubiera seguido aumentando en esa época denominada post-guerra donde los ciudadanos se olvidan y los combatientes luchan por sus vidas.

Perdonen a sus gobiernos, a sus Estados, a sus banderas, a sus compatriotas. Por los caídos, por los héroes, por todos.



miércoles, 21 de marzo de 2012

Tecnología hay una sola

"¿Y la gente cree que con esa boludes del blog cambia algo?"
Esa suavidad de madre, esa sutileza de persona que ya abandono la juventud y hoy la mira con recelo. Son "inmigrantes de la tecnología", y si... les duele.
Somos nativos de un mundo globalizado, y ellos que escucharon a Lennon hablar de un mundo sin países esperan que ahora, que estamos "cerca" lleguemos a la paz, y aca nos ven, todo el día en facebook.
Yo también me indignaría, llegas tarde a la mesa y no, no compartiste el mundo, compartiste un post de 9gag. ¡Y para colmo no hay nada más boludo que compartir un post de 9gag!


Bienvenidos al mundo 2.0, odienlo con nosotros, pero pongan "me gusta" en todos lados, esa es la linda hipocrecia 2.0.