La primera
mentira: decirle al otro que estamos dispuestos a cambiar
La segunda:
creer que estamos cambiando
La tercera:
decirle que ya cambiamos
“Esta vez va a ser distinto” nos prometemos primero en voz alta para
mentirle un poco al otro, y después, lo que es más aún más triste, para adentro,
para mentirnos un poco más a nosotros mismos.
Nos prometemos cosas que ninguno
puede ni quiere cumplir. Ya no sé si es ignorancia, inoperancia o simplemente
maldad. Tampoco se de quien depende esto. Sólo escucho en nuestra voz el tono más
mentiroso disfrazadas en ternura, en ilusión y en miedo.
Una sola pregunta nos resuena en la puta cabeza: ¿Qué paso que el tiempo paso y ni él
puede explicar lo que nos sucedió, que ni nos miramos, ni nos llamamos, no nos
conocemos y nos extrañamos?
Nos queremos, sólo porque no podemos
odiarnos, sólo porque nos cuesta más la segunda opción. Nos extrañamos porque debemos, o sentimos que debemos.
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