jueves, 10 de mayo de 2012

Ping pong de silencio


-           Hola

-         

-          ¿Cómo estás?  ¿Bien? ¿Seguís inquieto?

-         

-          ¿Podes dormir? ¿Queres decirme algo? Podes…

-         

-          ¿Dónde estás? ¿Qué comiste anoche? ¿Cómo me ves? ¿Estoy más grande? Sigo midiendo casi 1,20… je, es un chiste, soy más alta.

-         

-          Bueno tampoco alta, que se yo. ¿Me ves más gorda? Puede ser. ¿Queres un mate? ¿Amargo?

-         

-          Sé que tomas mate amargo, yo también ¿sabías? Tenías razón es más rico... hasta me parece feo el dulce.

-         

-          ¿Seguro no queres? Mira que el agua está caliente, no dejes que se enfríe, es feo frío. Aunque, después de mucho estudiar ya ni el mate se siente, es todo igual. Estuve estudiando mucho esta semana, me está yendo bien, me gusta… me pone contenta

-         

-          ¿Quién lo hubiera pensado eh? Que cambios que pegue. Antes quería otro futuro ¿Te acordas? ¿Te cuento que quiero ahora?

-          ….

-          Se enfría el mate, y se está lavando ¿seguro no queres?

-         

-          No tengo problema en pararme una y mil veces a poner el agua eh, por más de que tardes en compartirlo voy a estar siempre con un buen mate. Avisame vos, aunque no hace falta, está listo siempre que quieras eh.

-          ….





Se complica hablar cuando del otro lado solo tenes una pared.

lunes, 7 de mayo de 2012

La rutina mental


"La rutina es la muerte del heroísmo."
Pelham Grenville Wodehouse


Los lunes me suelo levantar más triste que de costumbre. Suelo tener ganas de llamarte y decirte: “te extraño mucho, aparece ahora y no me voy a enojar por nada de lo que paso”

Los martes todavía tengo la voz temblorosa, esa voz de marica que me sale cuando lloro.

Los miércoles me dan ganas de no llamarte, de ignorarte, aunque eso signifique pensar todo el día en vos y en mi esfuerzo para ignorarte mientras que en vos es todo un don, es tan natural

Los jueves me pregunto qué hice, qué paso, y me cargo de responsabilidades y culpas que sin dudas no merezco

Los viernes ya con la semana terminada y las lágrimas que se transforman en puteadas me dan ganas de llamarte y mandarte algún lugar de la lora, de tu madre o de tu hermana.

Los sábados me levanto con la cabeza partida: el ritmo del viernes, el enojo y mis formas de intentar olvidarte no ayudan. Hoy sólo pienso en que pensarías vos si me vieras a la tres de la tarde tirada casi sin moverme.

El domingo pienso mucho, reflexiono, y comprendo que ya no tengo que esperar más nada, que tengo que dejar de pensar en vos, que ya te olvide, que puedo superarte, superarme, y que merezco algo mejor.

Y ahí cuando ya supere todo, me agarra el puto lunes de nuevo. El lunes con toda su angustia, con mi falsa superación destruida y ahí como una nena que pide a gritos un juguete me veo. Me veo sentada en la punta de un sillón de tres cuerpos, intentando ser lo más chiquita que la flexibilidad me permita y preguntándome hasta cuando esta semana va a ser rutina.




miércoles, 2 de mayo de 2012

General Belgrano




"Volveremos Malvinas, en los ojos llorosos de las madres que esperaron en vano aquel regreso. Volveremos Malvinas, en el viento cantando una canción de adiós en cada rosario al viento"


lunes, 23 de abril de 2012

"El tiempo trae resignación"

Si eso es crecer puedo darte mi vida a cambio de congelarme en esta edad.

Durante una cena de rutina entre "pasame el pan" y "subi el volúmen" no tuve mejor idea que comentar sobre un ensayo que debía entregar sobre la pena de muerte.
Deje pasar sutilmente, como quien no quiere la cosa, un suave insulto a mi profesora. Tal vez hoy no lo haría, no se si me refiriría nuevamente de "idiota" a ella, tal vez hoy soy aún más suave.
En ese momento la palabra "idiota" surgió de mi boca dejando a mis padres, ya acostumbrados a mis enojos tipicos de adolescentes, con cara de resignación.
Fue la palabra que me vino. Me daba bronca su pensamiento, y a mis 16 años entre enojos y "cancherismos" esa palabra era la indicada. Sólo quería explicar mi punto: mi profesora era una resignada de la vida.

Después de relatar una serie de argumetos en contra de la pena de muerte, diciendole en la cara a mi profesora, de nuevo sutilmente, que era asesina ella me respondió.
- ¿Sabes que pasa Cecilia? Que vos estas en esa edad... todos a tu edad pensamos como vos, después te das cuenta que tenes que cambiar, que el mundo no va a ser nunca rosa.

IDIOTA. Eso era lo único que quería decirle. Gritarle en la cara que no intente adivinar mi futuro, que no diga que el mió va a seguir su camino de resignación. ILUSA quería gritarme ella, o tal vez pendeja, no lo sé.


Una vez que mi relato termino, y mi profesora desapareció de mi cabeza pude ver a mis padres mirandome como quien se averguenza de lo que piensa.
"No esta equivocada" "Te vas a ir dando cuenta" Se pisaron para hablar como lo harían tantas veces más en un futuro.
No me acuerdo como siguió la discusión, solo sé que me enoje, que discutí hasta el punto que mi voz se quebro, y entre lágrimas no pude seguir.
- Hey ¿Que te pasa? ¿Paso algo más?
No, no paso algo más. Solo que en el fondo de mi corazón tengo muchísimo miedo de crecer. De crecer y como todos, por cansancio resignarme, acostumbrarme, y ser eso que hoy detesto.


viernes, 6 de abril de 2012

Cerca del pan





Nunca entiendo eso de: “¿esto es el mundo que les queres dejar a tus hijos?”
      No, tampoco era el mundo con el que me quería encontrar, va en realidad no conocía el mundo, entonces me conforme con este. Va, me conformaba.
      Recuerdo que mi mayor problema era el turno para saltar la soga, que me confesaba seguido, que me hacia la boluda y no ponía la mesa, que rezaba y pedía… pedía para que las cosas cambien.
      Siempre sentada en la misma silla, porque eso hacemos las familias, nos volvemos rutinarios hasta para la puta silla. Siempre en el mismo lugar, hasta que viene algún abuelo o algo así que cambia la dinámica familiar, pero si no, siempre en el mismo lugar.
      No sé cómo surgieron los lugares. ¿Fueron por orden de llegada? ¿A todos nos encanta realmente nuestro lugar? ¿O somos conformistas hasta en eso y para no amargarnos fingimos que lo elegimos?
      Que se yo. Pero ahí, en la misma silla, en el mismo lugar, con los cubiertos invertidos veía al mundo. Menem, De la Rua, Puerta, Rodriguez Saa, quilombo, muertos, hambre, asentamientos, muertos, torres gemelas, irak, afganistan, petróleo, muertos…
Todo eso y más, y yo en la misma posición, quieta, con mis cubiertos invertidos, mi lugar designado vaya a saber por quien y unas dudas que me daban nauseas.
“¿Quién mierda eligió mi lugar?” eso era lo único que quería gritar. ¿Quién eligió que yo hoy tenga este lugar en la mesa? No sé, me cambie de lugar para ver mejor, empecé a llegar antes a la cocina, a ver qué estaba pasando, quizás así, solo así las cosas puedan cambiar.
Desde la cocina se ve todo distinto. No sé si las cosas cambiaron. Sólo sé que ahora si me quejo solo lo hago de mi, que ahora,como siempre soy tan culpable del lugar que tengo en la mesa. De estar cerca del pan, y del queso rayado, de tener la posibilidad de servirme hasta las últimas gotas de jugo y pasarselo a mi hermano y decirle con esa sonrisa de que todo me vino de arriba "te toca, llenalo".

Diez más ocho.





-         Cecilia….  Tenes olor a alcohol.  ¿Estuviste tomando?

-         Ay, ma… no

-         Lo siento, lo puedo oler ¿sabes? … ¿Qué tomaste? ¿Estás borracha? ¡Mírame!

-         Ma, por favor…

-         Ah no listo, no enfocas, ¿estás borracha?

-         Mamá: tengo 18 años, puedo hacer lo que quiera.  Si quiero tomar tomo; si no, no, me puedo emborrachar, puedo vomitar, es mi vida, ya esta, asumilo, soy grande, no me podes castigar, no estoy más en tercer año que me escapaba, te decía que me iba a dormir a lo de una amiga, y tomábamos hasta darnos vuelta porque nos parecía re divertido, y más que nada porque si no tomabas eras considerada boluda.

-         Es verdad, tenes 18 años, ahora podes hacer lo que quieras. Estás castigada por el recuerdo adulta.


miércoles, 4 de abril de 2012

5 años





Hoy tendrías 45 años, tal vez seguirías con Sandra. Hoy tal vez nadie te conocería, capaz hoy hubieras ido a trabajar contento, hubieras tomado unos mates o tal vez un café.
Capaz llegabas a tu casa y te esperaban tus hijas que ya tienen 14 y 19 años. ¿Hubieras vuelto a ser elegido "Rey del Colegio" por tus alumnos? ¿Delegado sindical como eligieron tus compañeros?
No lo se, tal vez si, tal vez no. Hoy no se sabe que hubiera pasado en tu futuro. Hace 5 años, una bala cobarde disparada por un tal Poblete, bajo ordenes aún más cobardes de un gobernador cobarde te quitaron todo.
Tal vez estás tomando unos mates con Pocho, el angel de la bici. Tal vez charlan de lo que cada uno cree, ambos eran militantes y él, lamentablemente, compartió el mismo destino. Una bala de la Policia Provincial le quito todo.


Fuentealba, maestro de vida.